Dios me ama desde siempre

El Señor se le apareció desde la distancia y le dijo: “Con amor eterno te he amado y por eso te sigo mostrando mi fiel amor”.

Jeremías 31: 3

Que el amor de Dios sea eterno significa que no tiene principio ni tendrá fin. Él nos ha amado desde siempre, antes de que existiéramos. Desde que pensó en nuestro nacimiento, Su amor nos acompaña.

Nuestros padres empezaron a amarnos en ese momento especial cuando supieron que existiríamos porque fuimos concebidos en el vientre de nuestra madre. Ese amor creció cuando nacimos, nos vieron y nos tocaron.  La relación con Dios es diferente. Él nos amó primero y luego nos creó, por eso lo llamamos “buen Padre”. Dicho de otra forma, nos creó porque nos amó. Hemos existido desde siempre en Su corazón y con nuestro nacimiento solamente se materializó lo que ya había planificado para nosotros.

Tú viste formarse cada parte de mi cuerpo; todo ya estaba escrito en tu libro; fueron formadas a su debido tiempo, sin faltar una sola de ellas.

Salmo 139:16

Dios te amó y te dio la vida. Aunque sabía que podías fallarle, se arriesgó y te regaló un destino. También te otorgó la libertad de tomar tus decisiones y el poder de escoger entre lo bueno y lo malo. Además, se anticipó a perdonar tus errores. Decidió tener compasión de ti cuando le fallaras y amarte incluso cuando decidieras apartarte de Él. Por eso, podemos decir que el amor de Dios es grande y no tiene comparación con ningún amor terrenal, porque es eterno, desde el inicio de los tiempos.

Reflexionemos

Lee Génesis 2:15-17

¿Qué piensas sobre el amor de Dios que nunca se acabará, aunque le fallemos?  ¿Crees con todo el corazón que Él nunca te fallará porque te ama?

Amor de Dios en acción

Dile al Señor lo agradecido que estás porque te ama desde siempre y para siempre. Acércate a las personas que amas y diles cuánto amor sientes por ellas, además de asegurarles que el amor de Dios es todavía más grande e infinito.

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